¿Por qué los japoneses usan mascarilla cuando no hay pandemia?

La normalidad se ha restablecido tras un brote de dos años gracias a la relajación de la ley que obligaba a usar mascarillas en la mayoría de los lugares cerrados. Desde principios del año 2020, la mascarilla ha actuado como un recordatorio continuo de las peculiares circunstancias en las que nos encontramos, y esto ha continuado. En cambio, la costumbre de llevar mascarilla en Japón se remonta al siglo XIX.

Para civilizaciones como la nuestra ha sido una experiencia extraña y a menudo abrumadora verse obligado a protegerse con una mascarilla, a pesar de cierta adaptación a esta exigencia. No obstante, en muchas regiones del mundo, como Asia, la gente lleva mascarillas en público para protegerse de la contaminación del aire y de las enfermedades infecciosas. Durante la pandemia de gripe española de principios del siglo XX, Japón utilizó esta práctica profiláctica, que desde entonces ha alcanzado un reconocimiento universal allí. La pandemia supuso un importante revés para un país que entonces contaba con 57 millones de habitantes, ya que perecieron casi 400.000 personas y la mitad de la población se vio afectada.

¿Por qué los japoneses usan mascarilla cuando no hay pandemia?

Desde entonces, las mascarillas han cobrado una importancia creciente en varios ámbitos de la vida contemporánea. Por un lado, cuando una persona se encuentra mal, se tapa la boca por consideración al prójimo, al que no quiere contagiar. Por otro lado, los estudios científicos indican que las mascarillas nos protegen de los gérmenes, la contaminación y otras partículas del aire.

Las claves de una costumbre arraigada en Japón

Señal de respeto: En muchos sentidos, llevar mascarilla se ha convertido en una señal de respeto. En Japón, se considera de mala educación estornudar o toser sin taparse la boca. La misma consideración se extiende al uso de una máscara cuando uno está enfermo. Al usar una máscara, está siendo considerado con los demás y asumiendo la responsabilidad de su propia salud.

Práctica profiláctica: Los estudios científicos han demostrado que las mascarillas protegen tanto a quienes las portan como a los demás, ya que evitan la transmisión de gérmenes y otras partículas del aire. Esta práctica se ha convertido en una costumbre arraigada en Japón, especialmente entre aquellos que viven en áreas urbanas y están expuestos diariamente a la contaminación del aire.

Freno a los virus: Evitan que los virus se propaguen a otras personas, lo que es especialmente importante en lugares cerrados como el metro o el autobús. En tercer lugar, mantienen la humedad de la nariz y la boca, lo que evita que se resequen y se irriten. Finalmente, son una forma efectiva de recordarle al cerebro que no debemos tocarnos la cara.

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